martes 17 de enero de 2012

Recuperan el cuerpo de una séptima víctima mientras 28 siguen desaparecidas


Los equipos de rescate que trabajan de manera incansable en la búsqueda de las personas atrapadas en el crucero 'Costa Concordia' que naufragó el pasado sábado han recuperado esta noche el cuerpo sin vida de una persona que viajaba a bordo del barcon en el momento del accidente. De esta manera, el balance provisional de víctimas se eleva a siete, mientras que otras 28 continúan desaparecidas.


El temor y la incertidumbre se mezclan en las últimas horas con la esperanza de encontrar con vida a las 28 personas que aún continúan sin localizar en el interior de la nave varada frente a la isla de Giglio.

Según informó el jefe de la guardia costera italiana, el almirante Marco Brusco, se desconoce el paradero de más de 20 pasajeros y de cuatro miembros de la tripulación y los equipos de rescate mantienen la búsqueda de las casi tres decenas de personas que han quedado atrapadas en el interior del barco.

El propio Brusco apuntó que mantienen un "rayo de esperanza" de encontrarlos con vida, aunque las condiciones meteorológicas y el desconocimiento de su ubicación dentro de la nave están dificultando la llegada de resultados positivos.

lunes 16 de enero de 2012

El comandante del 'Costa Concordia' se acercó a la isla para homenajear a un empleado




El comandante del "Costa Concordia", el mayor crucero italiano, Francesco Schettino, que se encuentra detenido por el naufragio, que se ha cobrado hasta el momento seis vidas, había decidido dar una sorpresa al jefe de camareros, Antonello Tievoli, y al excomandante Mario Palombo, una leyenda entre los comandantes de la naviera genovesa.

El empleado no quiere hablar con nadie ya que le atormenta la culpa por la tragedia"Ven a ver, Antonello, estamos sobre tu Giglio", asegura Corriere della Sera que dijo el comandante al jefe de camareros, que pensó que era una broma de Schettino, ya que tenía que haber descansado la semana pasada pero no pudo y aún seguían trabajando en el barco.

Tievoli, agrega el diario milanés, dijo a los habitantes de Giglio cuando lo socorrieron en el agua: "nunca habría imaginado que desembarcaría en mi casa" y que desde entonces no quiere hablar con nadie ya que le atormenta en sentido de culpa por una tragedia de la que se ha convertido en protagonista sin quererlo.

Según el diario "Il Tirreno", de Livorno (Toscana), Antonello Tievoli, que trabaja desde hace cinco años en la crucero, llamó incluso a sus padres que viven en la isla para que vieran pasar de cerca al barco, un coloso de mar de 114.000 toneladas, 291 metros de largo, 62 de altura, once puentes y con capacidad para 3.780 de viajeros.

Los diarios aseguran que la cercanía no era para que los turistas gozaran de las vistas nocturnas de la islaEl barco, que había partido de Civitavecchia, a 70 kilómetros al norte de Roma, chocó contra unas rocas de 20 metros, que le causó un agujero en el casco de 70 metros de longitud. Según el comandante, las rocas no estaban en las cartas náuticas que llevaba. El barco navegaba a unos 150 metros de la costa de Giglio, según las primeras investigaciones.

Los diarios aseguran que esa cercanía no era para que los turistas gozaran de las vistas nocturnas de la isla, con las luces de las casas encendidas, ya que, subrayan, los viajeros no fueron avisados por la megafonía del barco de esa posibilidad ni en momento alguno se señaló que pasaban por Giglio.


El barco se mueve

Los equipos de rescate suspendieron este lunes las labores de búsqueda de los 16 desaparecidos tras el naufragio después de que el barco haya comenzado a deslizarse desde el lugar en el que está varado frente a la isla italiana de Giglio, según informa el diario 'La Repubblica', que cita a uno de los submarinistas que trabajan en la embarcación.

El temor ahora es que el barco se deslice a una fosa de 70 metrosEl 'Costa Concordia' se ha desplazado unos diez metros debido al aumento del oleaje en las últimas horas, lo que ha llevado a evacuar a los submarinistas que trabajan en las operaciones de búsqueda como medida de precaución, sin que por el momento, según el portavoz de los bomberos, esté claro cuándo podrán retomarse.

El temor ahora es que el barco se deslice y caiga desde los 37 metros de profundidad en que está varado a una fosa de 70 metros, donde quedaría completamente anegado, dando por concluidas las esperanzas de poder encontrar todavía con vida a alguno de los desaparecidos.

"La esperanza de encontrar con vida a los desaparecidos se ha reducido ya al mínimo", ha reconocido el alcalde de Giglio, admitiendo que la única esperanza es que "se haya creado en el barco alguna burbuja de aire".

La empresa reconoce un error humano

El presidente de Costa Cruceros, Pierluigi Foschi, ha señalado que aunque la empresa "prestará asistencia legal al comandante" del barco, Francesco Schenttino, que se encuentra detenido, pero "tenemos el deber de reconocer los hechos y tutelar a los 24.000 los empleados de la empresa". "No podemos negar un error humano en este trágico accidente", ha admitido Foschi.

Fue iniciativa del comandante Schettino, tomada por su voluntadEl presidente de la compañía a la que pertenecía el crucero ha reconocido igualmente que "los procedimientos no han respetado totalmente las rígidas disposiciones y el entrenamiento que hemos dado" a la tripulación del barco. Según Foschi, el hecho de que el 'Costa Concordia' navegara tan cerca de la costa "fue una iniciativa del comandante Schettino, tomada por su voluntad y contraria a nuestras reglas de comportamiento escritas y certificadas".

Foschi también ha tenido palabras de elogio para el resto de la tripulación, que ayudó a evacuar el crucero tras encallar el viernes por la noche. "Todos los miembros de la tripulación se han comportado como héroes", ha subrayado. "Han actuado en una situación nocturna en un barco inclinado y han evacuado a 4.000 personas en dos horas, algo que en estas condiciones no era fácil", ha resaltado.

Riesgo medioambiental

Además, ha indicado que el barco tenía unas 2.300 toneladas de combustible a bordo, sin que por ahora se haya constatado ningún vertido al mar. Previamente, el ministro de Medioambiente italiano, Corrado Clini, ha advertido esta mañana que existe un "riesgo medioambiental altísimo" para la isla de Giglio, que podría verse agravado por el deterioro de las condiciones meteorológicas en la zona.

El objetivo es que el carburante no salga del barco; trabajamos para evitarloSegún ha subrayado, "el objetivo es evitar que el carburante salga del barco y estamos trabajando en ello". "Hay que actuar rápido porque si cambian las condiciones meteorológicas podríamos encontrarnos en una situación distinta de la actual" y porque hay que tener en cuenta que "hay todavía vidas humanas que salvar".

Llegado el caso de que se produzca un vertido del combustible del crucero, las zonas afectadas dependerán "mucho del flujo de las corrientes" pero "seguramente (afectará) a la isla de Giglio y probablemente a todo el archipiélago y la costa".

Por otra parte, Clini ha propuesto que se limite el paso de barcos por zonas sensibles. Es una "norma de sentido común" si se quiere proteger "nuestro patrimonio natural y paisajístico, que además es un recurso fundamental para el turismo", ha subrayado. "Debemos evitar que nuestro patrimonio se ponga en peligro", ha insistido.

Ascienden a seis los muertos en el crucero naufragado en la isla de Giglio



Roma, 16 ene (EFE).- El equipo encargado de buscar a los desaparecidos del crucero "Costa Concordia", naufragado en la isla italiana de Giglio el pasado viernes, encontró esta madrugada el cuerpo sin vida de un pasajero, por lo que asciende a seis el número de muertos en el accidente.
Según la unidad de crisis, sigue la búsqueda de los desaparecidos, que hasta ahora eran quince personas (nueve pasajeros y seis miembros de la tripulación).

El cuerpo encontrado es de un hombre, que estaba en el segundo puente, en una parte que no estaba inundada por el agua y tenía puesto el chaleco salvavidas.

Ayer, los buzos del cuerpo de bomberos encontraron los cuerpos sin vida de otras dos personas, entre ellas un español, que fue identificado como Guillermo Gual, de 68 años y quien formaba parte de un grupo procedente de Palma de Mallorca.

El otro cadáver encontrado ayer era el italiano Giovanni Masia, de 86 años, de Portoscuso (isla de Cerdeña), que viajaba con su esposa de 83 años, su hijo, su nuera y dos nietos.

Los otros tres fallecidos son un peruano miembro de la tripulación y dos turistas franceses.
Entre las personas que aún no han sido localizadas se encuentra la peruana Erika Soria, de 26 años, miembro de la tripulación, a quien se la vio saltar a una de las lanchas de salvamento, pero después se le perdió el rastro y no se encuentra alojada en ninguno de los hoteles en los que se encuentran sus compatriotas.

domingo 15 de enero de 2012

Rescatados del interior del crucero tres supervivientes



Los servicios de rescate han conseguido rescatar a un tercer superviviente del interior del crucero naufragado 'Costa Concordia', según informan los medios italianos. Se trata de Marrico Giampetroni, comisario de a bordo, quien ha sido sacado del crucero en camilla y trasladado directamente en helicóptero a un hospital de Grosseto.

Giampetroni fue localizado a primeras horas de hoy en una zona anegada y a la que los bomberos tardaron en llegar, ya que además del agua hay materiales que se han descolgado y están en estado ruinoso, lo que hacía peligroso el rescate. El comisario jefe de a bordo fue localizado, según fuentes de los bomberos, siguiendo el ruido que desde primeras horas de hoy escuchaban en el interior de algunos puentes del crucero naufragado. Tras varias horas, los bomberos lograron rescatarlo y sacarlo al exterior, pero en vez de ser trasladado en una lancha a tierra y desde allí a un hospital, fue directamente subido a un helicóptero que se acercó hasta el barco, ya que, al parecer, el hombre sufre heridas en varias partes del cuerpo.

Además de Giampetroni, una pareja de recién casados coreanos, ambos de 29 años, también fueron rescatados con vida esta pasada noche del interior del barco, 24 horas después del accidente. Se trata de Hye Jim Jeong y Kideok Han, localizados dentro de la cabina que ocupaban en el puente octavo. La pareja, en viaje de novios, había subido al barco en el puerto de Civitavecchia, 70 kilómetros al norte de Roma, pocas horas antes del naufragio.
Otros dos pasajeros del crucero fueron localizados en Roma. Se trata de dos japoneses de los que se desconocía su paradero y se incluían entre la cuarentena de desaparecidos. Los dos japoneses se presentaron en una comisaria de Roma y contaron que desde Porto Santo Stefano, el puerto de tierra firme más cercano a la isla toscana, subieron junto a otros dos compatriotas en un autobús con destino a la Ciudad Eterna.

El número de fallecidos en el naufragio se mantiene en tres, un peruano miembro de la tripulación y dos turistas franceses. Los heridos son cerca de medio centenar y los desaparecidos se han reducido a 17, entre ellos un español, según ha afirmado hoy Enrico Rossi, presidente de la región de Toscana (centro italiano), a la que pertenece la isla. Rossi ha agregado que de esa cifra, once son pasajeros y seis miembros de la tripulación.
Boquete
La Justicia italiana aún investiga lo ocurrido pero el boquete de 70 metros que se veía ayer en la panza del buque, con un gran peñasco arrancado de cuajo y aún incrustado, no dejaba muchas dudas. La primera reconstrucción indica que la nave se acercó peligrosamente a tierra, siguiendo la habitual costumbre de pasar junto a la isla tocando la sirena para saludar a los vecinos. Ayer se veían vídeos de hace pocos meses con el paso del barco desde tierra. Pero debía navegar a tres millas y encalló a escasos 500 metros del puerto, algo que fue decisivo para salvar al pasaje.
La primera explicación a la Fiscalía de Grosseto del comandante, Francesco Schettino, 52 años, once de servicio en la compañía, fue sorprendente: aseguró que había chocado con un arrecife que no figuraba en las cartas naúticas, a 300 metros de la costa, y decidió acercarse a puerto por seguridad, donde encalló. "En teoría esa roca no debía estar allí", declaró a una cadena televisiva.
Anoche también circulaba la tesis de que el choque tuvo lugar, en realidad, algunas millas antes pero el barco siguió su ruta, rumbo a la isla, pensando que podía gestionar la emergencia. De hecho en el primer aviso llegado a la Capitanería del Puerto se informó de que en la nave "entraba agua".
Lo sucedido no está nada claro y a última hora de ayer, el fiscal ordenó el arresto del comandante y el del primer oficial, Ciro Ambrosio. Les acusa de "impericia" por "haberse acercado a tierra muy torpemente" y, además, de "fuga", por abandonar la nave antes de tiempo. Schettino se fue a las 23.30 horas, mientras la evacuación fue muy lenta y a las tres de la mañana aún quedaba un centenar de personas a bordo. La investigación baraja los cargos de naufragio, desastre y homicidio.
El barco está secuestrado y ha sido recuperada la caja negra. En cuanto a la posible segunda parte de este tipo de siniestros, el riesgo de una fuga de combustible (quedan en los depósitos alrededor de 2.380 litros), el Ministerio de Infraestructuras italiano asegura que "ya están tomadas las medidas para evitar cualquier contaminación".
"Evento imprevisible"
El director general de la naviera, Gianni Onorato, defendió al puente de mando: "No es correcto decir que la nave estaba fuera de su ruta, ha sido un evento imprevisible, agravado por la inclinación de la nave, también imprevisible". Además, aseguró que la operación de socorro se mantuvo en los tiempos previstos.
Sin embargo, a última hora de ayer trascendían graves acusaciones de la propia tripulación, recogidas por un medio italiano. Un oficial afirmó: "Estábamos demasiado cerca de la costa. Ha sido seguramente un gravísimo error humano, la ruta es la de siempre, pero cuando se navega bajo costa no se utiliza el piloto automático, sino el manual, y queda a discreción del comandante elegir la distancia de la costa. Esta vez ha arriesgado demasiado".
El impacto se produjo hacia las 21.45 horas. El barco había salido dos horas antes del puerto de Civitavecchia, el más cercano a Roma, donde los pasajeros habían bajado a pasar el día en la ciudad. La ruta del crucero era circular y recorría Barcelona, Palma, Palermo, Roma, Savona y Marsella. Todos los pasajeros entrevistados asocian el momento del choque con la zozobra del barco, y niegan que pasara tiempo entre un episodio y el otro. Es decir, dudan de la versión de un accidente previo.

Los primeros en llegar fueron los bomberos de Grosseto con un helicóptero y vieron "cientos de personas en el mar". Los tres fallecidos conocidos hasta ahora, un matrimonio francés y un marinero peruano, murieron ahogados.

sábado 14 de enero de 2012

Tres muertos y 50 desaparecidos al encallar un crucero en Italia







Al menos tres personas han muerto y 50 han desaparecido, este sábado después de que un crucero de lujo con unas 5.700 personas a bordo encallara en uno de los espigones construidos en la costa de la isla de Giglio, frente a la región italiana de Toscana.
El buque, de la empresa italiana Costa Cruceros, procedía de Cagliari, en la isla de Cerdeña. Poco después de que el crucero encallara, el capitán ha ordenado a la tripulación que procediera con la evacuación de los pasajeros. La tripulación ha repartido chalecos salvavidas y ha recurrido a los botes salvavidas para llegar hasta la costa. Dos de los heridos están graves. Según fuentes de la Guardia Costera citadas por el diario italiano 'La Repubblica', uno de los fallecidos es un hombre de 70 años al que ha resultado "inútil cualquier intento de reanimarlo". El alcalde de Giglio, Sergio Ortelli, no ha descartado que se localicen "más víctimas".
La empresa Costa Cruceros ha alegado que "todavía es demasiado pronto para determinar las causas del incidente". En un comunicado, ha señalado que las tareas de evacuación, que se están prolongando durante más de cuatro horas, se han llevado a cabo "sin demora" y que "casi han concluido". Muchos pasajeros se han lanzado al mar para tratar de salvarse. Helicópteros de Salvamento Marítimo han acudido en su ayuda. De acuerdo con el presidente de la provincia de Grosseto, Leonardo Marras, ha asegurado que "aún quedan unas 200 personas a bordo".
"Escenas de pánico"
El pasajero Luciano Castro ha relatado a la prensa que "estaban cenando cuando todas las luces se apagaron de repente". "Pareció que el buque había chocado contra algo y luego escuchamos un fuerte estruendo, y todos nos caímos al suelo", ha explicado. "El capitán nos comunicó inmediatamente por el sistema de megafonía que se había registrado un fallo eléctrico, pero resultaba muy extraño, puesto que el barco había comenzado a inclinarse hacia uno de los lados", ha manifestado Castro. "Nos dijeron (la tripulación) que nos pusiéramos los chalecos salvavidas y que nos dirigiéramos hacia los botes para estar seguros, pero se han vivido verdaderas escenas de pánico", ha continuado.
Otra de las pasajeras, Mara Parmegiani, ha afirmado que "era algo muy parecido a lo que ocurrió con el Titanic". "El barco golpeó algo, no hay nada de fallo electrónico", ha vaticinado Parmegiani. En las fotografías que han publicado varios medios italianos puede apreciarse que el buque, uno de los más grandes de la empresa Costa Cruceros, ha chocado contra uno de los rompeolas del puerto de Giglio, llegando a subirse parte de la proa encima del dique. Cerca de éste, tal y como retratan varias fotografías, están atracados varios barcos y veleros.

martes 10 de enero de 2012

La Agencia Espacial Rusa (Roscosmos) ha comenzado la cuenta atrás para la colisión de la Phobos-Grunt contra la Tierra.




El plazo de caída de la nave oscila entre el 10 y el 21 de enero, con el día 15 como fecha más probable», ha informado.

En cuanto al lugar de la colisión de la sonda, que ha deambulado a la deriva en torno a nuestro planeta, no se podrá predecir hasta 24 horas antes de que se produzca. En estos momentos, el radio de caída de la sonda -51,4 grados latitud norte y 51,4 grados latitud sur- abarca desde Londres al extremo sur del continente americano.

La superficie de la Tierra será alcanzada por unos 20 ó 30 fragmentos de la nave con una masa conjunta de casi 200 kilos. El resto de la sonda se desintegrará al entrar en contacto con la atmósfera, al igual que el combustible que porta el Fobos-Grunt, que se quemará a unos 100 kilómetros de altura, a lo que contribuirá el que sus depósitos sean de aluminio.

Sea como sea, los rusos aseguran que la nave no representa ninguna amenaza para nuestro planeta. «La fuente de radiactividad (cobalto-57) instalada en uno de los equipos científicos del aparato (espectómetro) tiene una masa inferior a diez kilogramos y no representa peligro alguno de contagio radiactivo», ha apuntado Roscosmos. «La estadística espacial demuestra que los aparatos espaciales se desintegran casi en su totalidad en las capas densas de la atmósfera y sus fragmentos, por regla general, no causan daños», señalan.
Igual que el UARS

En los últimos meses, otras dos naves también se precipitaron contra la Tierra: el satélite meteorológico estadounidense UARS, que cayó en septiembre pasado en aguas del océano Pacífico, y el alemán ROSAT, que lo hizo un mes más tarde en el Índico.

El Centro General de Reconocimiento Espacial del Ministerio de Defensa ruso, que determinó con certeza la fecha y el lugar de caída del UARS y el ROSAT, vigila las 24 horas del día los parámetros de la órbita de la estación.

Imágenes del descenso del Fobos-Grunt fueron captadas esta semana por el astrónomo aficionado francés, Thierry Legault, a la altura de Niza, en la costa mediterránea francesa. En la grabación se vislumbran los depósitos de combustible y los paneles solares desplegados, pero no operativos, lo que explica la ausencia de comunicación con la Tierra desde su lanzamiento.

La Fobos-Grunt estaba llamada a ser la primera nave espacial en posarse en la superficie de Fobos, para estudiar la materia inicial del Sistema Solar. En opinión de Ígor Lisov, director de la revista Noticias de Cosmonáutica, «la estación fue diseñada y construida con graves defectos, desde el sistema de mando hasta el programa de abastecimiento».

lunes 9 de enero de 2012

Rescatados dos guardias civiles al volcar su lancha junto al rompeolas en Gijon-España


GIJÓN -ESPAÑA

La undécima jornada de búsqueda del niño desaparecido el 29 de diciembre en un accidente náutico en la bocana del Puerto Deportivo se cerró ayer con un nuevo rescate, el de dos guardias civiles que participaban en el dispositivo y que volcaron con su lancha cuando se encontraban navegando por la parte exterior del dique Lequerica.
El accidente tuvo lugar pasadas las seis de la tarde, cuando ya estaba anocheciendo. Los agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil regresaban en una lancha semirrígida al puerto tras dedicar la tarde a peinar las proximidades de la costa gijonesa en busca del menor desaparecido, una labor en la que en ese momento también estaba participando el Helimer, el helicóptero de Salvamento Marítimo. Según informaron fuentes de la Comandancia de Gijón, en un momento dado uno de los guardias civiles se precipitó al agua accidentalmente, lo que activó un dispositivo automático de seguridad denominado 'hombre al agua', por el que se para de modo instantáneo el motor de la embarcación para evitar que las hélices dañen al náufrago.
Sin el empuje del fueraborda, y pese a intentar ayudarse con un remo, el guardia civil que quedó a bordo fue incapaz de controlar la lancha, que se encontraba en una zona donde en ese momento había un fuerte oleaje. Al final perdió su lucha contra la fuerza del mar y la embarcación acabó volcando. Los agentes, no obstante, pudieron mantenerse a flote gracias a los chalecos salvavidas, cuyos dispositivos luminosos sirvieron además para localizar su posición.
Izados desde el helicóptero
De forma inmediata, el Helimer se desplazó al lugar donde se encontraban los agentes para proceder a su rescate, ante la mirada de decenas de curiosos que en ese momento paseaban por el dique. «Estaban buscando por aquí por donde las rocas y estaba el helicóptero enfrente, enchufando para donde estaban ellos y fue cuando vi que la lancha volcaba», explicaba un testigo. Otros se lamentaban de la mala suerte de quienes «estaban trabajando para encontrar al pobre neñu y casi queden ahí». Los rescatadores de Salvamento Marítimo, sin embargo, no tuvieron mayores problemas para sacar por el aire a los dos agentes, con una espectacular maniobra desde el helicóptero. Inmediatamente fueron trasladados al Hospital de Jove para evaluar su estado de salud. Fuentes de la Guardia Civil señalaron que los dos rescatados presentaban una hipotermia leve. En las labores de rescate también participó la Salvamar Rigel.
La ubicación de la embarcación accidentada, en plena escollera del rompeolas, el fuerte oleaje y la falta de luz, dado que ya había anochecido, motivaron la renuncia a recuperar la lancha, por el riesgo que suponía. Desde el rompeolas se adueñó del ambiente un fuerte olor al combustible perdido por la lancha.
El accidente tuvo lugar un día después de que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, unidad a la que estaban adscritos los dos accidentados, celebrara sus diez años de presencia en el Principado. En el acto el teniente coronel Juan Bautista Martínez Raposo, destacó cómo en labores como la búsqueda del niño desaparecido la gente puede ver el importante trabajo de la Guardia Civil.